Los diamantes, a fondo

Compartir en facebook
Compartir en linkedin

“Desayuno con diamantes” es una de las películas más icónicas de Audrey Hepburn y en ella, vemos cómo los diamantes siempre nos han fascinado. Pero por qué son tan valiosos, bellos y queridos los diamantes. Los diamantes se forman de manera natural bajo la superficie de la tierra pero gracias a la tecnología de nuestros días, también se pueden crear en laboratorios por fabricantes de diamantes.

Los diamantes naturales se forman a partir de carbono puro, a una profundidad de alrededor de 160km debajo de la superficie de la tierra. El proceso de formación de diamantes ocurre durante millones (o incluso miles de millones) de años dentro de la roca fundida del manto de la tierra; donde se puede encontrar la cantidad de presión correcta y el calor para transformar el carbono en diamante. Luego, los diamantes son transportados a través de flujos de lava fundida a la superficie de la tierra, desde donde se extraen, para convertirse en las piedras preciosas que utilizamos para hacer joyas de alta calidad. Por otro lado, existen otras dos formas de hacer diamantes. Los llamados diamantes sintéticos: el primer método sintético se conoce como “alta presión, alta temperatura” o HPHT para abreviar. Este método es lo más parecido al proceso de producción natural de diamantes que ocurre dentro de la tierra e implica someter el grafito (que está hecho de carbono puro) a calor y presión intensos.

Pequeñas piezas de metal en la máquina HPHT se utilizan para comprimir el grafito mientras este es bombardeado por un intenso pulso de electricidad. Este proceso lleva solo unos días y da como resultado un diamante de calidad gema. Desafortunadamente, este tipo de diamante sintético no es tan puro como un diamante natural, ya que parte de la solución metálica utilizada para formar el diamante puede mezclarse con el grafito. El segundo método de producción de diamantes se llama deposición química de vapor. Este método produce diamantes aún más perfectos que los que se encuentran en la naturaleza. La deposición química de vapor implica colocar un pedazo de diamante en una cámara de despresurización, donde este es tratado con un gas natural bajo un rayo de microondas. Cuando el gas se calienta a alrededor de 2.000 grados, los elementos de carbono caen sobre el diamante y se adhieren a él. Con este proceso, los fabricantes pueden crear una lámina de diamante perfecta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.