Destellos de la Noche

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Las estrellas, esos pequeños brillos que iluminan brevemente la oscuridad nocturna y acompañan a la Luna.  Estas esferas de gas que se encuentran a miles de años luz de nosotros son los causantes de muchas leyendas en torno a ellas, y hoy en día seguimos actualizando su lectura formada por el horóscopo.

Para la sociedad grecolatina, las estrellas contaban las historias del Olimpo (la morada de los dioses) y los brillantes no eran otra cosa que pequeños trocitos de estrellas en la tierra. Entre estas historias encontramos romance, celos, traición… entre ellas está la historia de Ariadna y Baco, creadores de la Corona Boreal, una pequeña constelación. Baco, dios del vino y la vegetación, se enamoro de Ariadna, hija del rey Minos de Creta. Cautivado por la princesa, el dios le pidió la mano en matrimonio pero ella, recelosa de posibles mentiras y que no fuese un dios de verdad, le pidió un regalo. Él, para probar su naturaleza, le pidió a Venus, diosa del amor y la belleza, que le diseñara una corona de brillantes para regalársela a Ariadna. La princesa, totalmente convencida de que tal belleza solo podía ser obra de los dioses, aceptó a Baco como marido y él, pletórico de felicidad, lanzó la corona de brillantes al cielo, quedándose en él para la eternidad.

Regalar brillantes es un símbolo de amor duradero y verdadero, como hizo Baco o como hizo el monarca francés Luis XIV, del cual se dice que fue el primero en regalar un diamante como símbolo de compromiso a su futura esposa.

Cada destello es único como cada una de las personas que reciben uno como obsequio, y ya lo dijo Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias.

Diamonds are a girls best friends’.